Alguno textos de Noemí Schneck sobre su obra

Noemí Schneck - Pequeño jardín interior, por la Lic. María Carolina Baulo, Abril 2018

El tiempo es un factor fundamental para la carrera de un artista. Poder ver la obra con cierto distanciamiento temporal, permite que se haga un balance, una suerte de “ajuste de cuentas” con lo producido en el pasado, permite ejercer una mirada crítica, evaluar el trabajo actual y vislumbrar someramente cómo se presentará el futuro. O, al menos, tomar conocimiento de la forma en que se ha abordado la obra hasta entonces y los resultados obtenidos en el plano estético y formal a través de los años. Y cuando el balance arroja un camino trazado cuya trayectoria recibe los elogios y reconocimiento de los pares, el panorama es más que alentador.

Con más de 40 años de carrera y habiendo exhibido sus trabajos en prestigiosos museos y espacios culturales internacionales, galerías y salones, Noemí Schneck desarrolla su obra dentro de las artes visuales en general y no encasillada bajo el rótulo de artista textil -una postura más que contemporánea si las hay, donde el artista está habilitado a cruzar las fronteras de los compartimentos estancos de antaño tan acostumbrados a categorizar las distintas disciplinas artísticas-. Sin embargo, fue la trama textil su guía principal y aquella que la llevó a ser galardonada con uno de los máximos reconocimientos en el ámbito de las artes locales: el Gran premio adquisición del Salón Nacional de Artes Visuales 2010 con la obra “Glaciares II, díganle a alguien que estamos acá…”. Noemí Schneck reconoce en los hilos, los tejidos, las texturas de las telas, su fundamento. Transmutar, de-construir, reelaborar, tejer mundos monocromáticos cuyo anclaje se da en las experiencias personales, deriva en esculturas, objetos e instalaciones que responden a patrones característicos de una mirada propia: economía de recursos, paleta acotada, trabajo en serie, materiales sintéticos e industriales –metales, fibras plásticas, alambres con malla de mosquitero, mdf- combinados con estopa, papel, hilos de algodón, telas endurecidas y la presencia de la luz -tanto artificial como la natural- la cual se cuela por las rendijas que deja abierta la trama creando un discurso complementario. Nudos, brotes, juguetes intervenidos –como ella los denomina- conforman un corpus de obra donde cada serie responde a una lógica interna, pero cuya base conceptual es la misma. Así sucede con las series “Nidos” y “Mudanza” donde los puntos de partida, el proceso de elaboración, el análisis estructural y material de la obra, toman como disparador inicial situaciones azarosas, encuentros fortuitos, pasajes conflictivos de la cotidianeidad personal de la artista, pero donde la simpleza con que se abordan dichos episodios –también típicos de la intimidad de cada ser humano- convoca al espectador a ejercer una mirada nostálgica pero no por eso menos crítica.

La organicidad de los materiales, la profunda necesidad de reelaborar el pasado y transitar las experiencias amorosamente, el recurso de los sintético como herramienta creativa pero sin por eso perder de vista la influencia de la naturaleza –inclusive la humana-, crean un estado de situación donde la obra de Noemí Schneck se siente cómoda para emerger. Todo refiere a la naturaleza directa o indirectamente porque el hogar que habitamos, el mobiliario que utilizamos, son elecciones del orden de nuestros deseos, de nuestra esencia y a partir de ellos creamos el entorno donde vivimos. Las obras parecieran siempre verse intervenidas, elegantemente pobladas por una suerte de vegetación textil en permanente búsqueda por adaptarse a un nuevo ambiente. Un trabajo cuya presencia puede migrar de la fragilidad de lo micro -donde algunos objetos están pensados para caber en la palma de una mano- a escala macro. Y son también las instalaciones de esas pequeñas esculturas y objetos interactuando, los que conforman una constelación que obliga a quien observa a acercarse y establecer una conexión mano a mano, en primer plano, con cada obra. Un trabajo autorreferencial pero que también se involucra con problemáticas sociales universales: los marginados, los “personajes de descarte”, el otro postergado, los cambios climáticos, el rol de la mujer en una sociedad aún patriarcal, los libros ciegos que no se pueden leer, invitando al olvido más que a la construcción de memoria, entre otros.

Tiempo. La obra del artista necesita tiempo para ser observada con cierta perspectiva. Decir que la historia personal condiciona lo que hacemos, no aporta ninguna información nueva porque es sabido que nadie escapa a los efectos que ejerce la configuración cultural que nos alberga. Pero el cómo hacemos las cosas es lo que nos desmarca de la manada, lo que dibuja el perfil de nuestra identidad. Y es en la elección de los materiales, en el modo que se los trata, en el vínculo conceptual y la búsqueda que se ejerce a lo largo de una vida de trabajo y pensamiento, es donde el artista hace pie para pensar en la construcción de una obra coherente y consecuente consigo mismo.

Breve texto alusivo a la obra “DESPRENDIMIENTO”.

Para esta obra partí de estructuras individuales basadas en una espiral con líneas rectas.
Cada uno de estos módulos tiene valor individual e intrínseco, pero decidí unirlos para formar una trama que, a su vez, devino en una unidad nueva, etérea, con espíritu propio.
“DESPRENDIMIENTO” me remite a los caprichos del hielo al derretirse y cambiar, paulatinamente, de imagen y de estructura intrínseca, pero, como toda producción artística, refleja los estados internos del alma que la concibió.

Part-ida

Instalación. Siete piezas.
La partida y las valijas casi siempre viajan juntas. Las valijas, contenedoras de equipaje, son, casi siempre, sólidas, quizá pesadas. Estas valijas son transparentes, y el equipaje no existe; están incompletas; están partidas. Y persiste el interrogante: ¿partieron vacías o se deslizó el contenido por su parte ausente?, ¿partieron vacías o el contenido era inexistente, irrelevante? Símbolo del viaje constante, de la continua búsqueda de algo más detrás del mojón alcanzado.

Argentina de las ideas y el olvido.

Los libros expresan ideas, cuentan historias, describen hechos.
Mi libro es una reflexión sobre mi país, la Argentina. Mi libro contiene imágenes de las cabezas pensantes de mi país, cabezas con ideas, con pasión y con luz. Mi libro contiene imágenes de las cabezas de mi país que, también, olvidan. Mi libro es un pedido de memoria.

Noche de botellas vacías

Evoco un bodegón. Botellas transparentes y vacías, sobredimensionadas unas, minimizadas otras, líquido que se derrama, líquido que se vertió. Evoco la ausencia, la melancolía que sucede a la borrachera… Botellas vacías, cabezas de trapo, corazón de esponja. Pero, quizá, “¿Quién te quita lo bailado?”

… y para todos los hombres del mundo que…

Nos, los representados, con derechos inalienables, reunidos en asamblea general permanente, ordenamos, decretamos y exigimos esta talla de hombres para “constituir la unión nacional, afianzar la JUSTICIA, etc., etc.” para nosotros, para nuestros hijos y para todos los hombres del mundo globalizado que quieran navegar por nuestro sitio.

Producto de exportación

Emigración. Fuga de cerebros. Embalajes despachados en exceso.
Otros puertos los reciben.
Estos puertos los añoran.

Textos futuros

Preparados para recibir contenidos: notas de viaje, quizá; listas de compras, tal vez; cartas de amor, ojalá.

Imagos. Muestra de arte textil contemporáneo, Espacio de Arte Objeto a, 2009

El espacio de arte multidisciplinario Objeto a presenta Imagos, una muestra de arte textil contemporáneo, donde la realidad, el pasado y el futuro se entretejen en imágenes, palabras e ideas. Anécdotas, vivencias y arquetipos cobran cuerpo en las tramas de metal, tela y papel.Una paloma blanca, un corset, unas valijas: algunos de los puntos de partida a través de los cuales las artistas Susana Bouzada, Susana Bredt y Noemí Schneck movilizan los significantes de la realidad.

Artistas participantes: Susana Bouzada, Susana Bredt, Noemí Schneck
Propuesta Curatorial: En Imagos, el Arte Textil contemporáneo muestra como la realidad, el pasado y el futuro puede tejerse en imágenes, cobrar cuerpo en tramados, dando vida a las palabras y las ideas.Infancia, juegos en el patio de la escuela, cuento antes de dormir, reuniones de familia y tantas anécdotas sobre los sueños de siempre… aquellos abuelos que llegaron de otras tierras entre la esperanza y la tristeza, aquellos jóvenes que partieron o parten buscando un ideal, un futuro… eterna búsqueda.
Argentina de encuentros y olvidos, Buenos Aires de tango, Borges y noches de amigos, alegrías y nostalgia. Argentina con sus costumbres, sus presiones, sus gritos silenciosos de justicia y libertad, su ternura y en ocasiones su ironía… y la mujer, con su vientre henchido de esperanzas, tierra fértil de promesas, nuestra Argentina dolorida, la mujer transitando sus caminos, como metáfora de un futuro a transformar.Todo está allí, escritos íntimos, imagos escondidas entre las tramas de metal, tela y papel… esperando en las obras que estas tres artistas nos presentan para que cada uno las resignifique, imágenes representativas de situaciones, conceptos, vivencias, que movilizan nuestros recuerdos, significantes que hacen a nuestra identidad, arquetipos que subyacen en nuestro inconsciente…
Participantes: Contenidos conceptuales de las obras a través de la palabra de los artistas: Noemí Schneck.

Transmutación, por Fabiana Barreda

"El hilo de Ariadna, llave y dibujo de laberinto;
su trayectoria teje la trama secreta del Universo:
hilo de plata, retrato perfecto de aquél que logra
atravesar su centro."

La obra de Noemí Schneck elabora un delicado proceso de trama de un micro a un macro cosmos. Como una tesis estética de Física, nudos y nodos se fusionan creando en la sucesión de obras un proceso de metódica y alquímica metamorfosis.

Se delinea una urdimbre mántrica en cada obra; el hilo construye superficie a través de un proceso energético y generativo, hace expandir los dibujos íntimos en el espacio hasta lograr las máximas trayectorias del Universo.

Del nido al nodo.

Las piezas fueron construyéndose siguiendo el mapa de los chackras y sus fuerzas cromáticas. Del arquetipo del huevo al mandala circular, estas células biomórficas con sus núcleos dieron paso a metáforas cada vez más abiertas, como el dibujo de la energía en la profunda oscuridad.

Artistas internacionales, como Jesús Soto, Gego y Mira Schendel marcaron estas búsquedas. Artistas locales, como Ernesto Ballesteros, Rocío Coppola y Dolores Casares, son afines a estas investigaciones experimentales de Schneck.

Del ensimismamiento a la iluminación.

En este último proceso, la concentración de las primeras obras deviene en una explosión expandida donde los hilos y sus estructuras fundan el territorio para nuevas instalaciones lumínicas.

Ahora, a partir de formas geométricas puras como alegorías pitagóricas, los textiles comienzan a exceder las formas cúbicas y los núcleos se encienden iluminando la eternidad de la noche con la belleza del nacimiento de una nueva galaxia.